Émilie du Châtelet: ¿probablemente la primera mujer científica?

Retrato de Emilie du Chatelet

Matemática, física y escritora francesa que a menudo se le atribuye el mérito de ser una de las primeras mujeres científicas de la historia. Èmilie nació el 17 de diciembre de 1706 en París, hija de un padre perteneciente a la nobleza. Ella creció entre hombres cultos y su padre, que tenía el puesto de Secretario Primero y presentador de embajadores del rey Luis XIV, era dueño de un salón donde muchos escritores y científicos respetados de la época se reunían semanalmente .  Durante su vida, Èmilie fue una figura famosa y respetada en Francia. Sus trabajos fueron publicados en varios países y traducidos al alemán e italiano; sus ideas discutidas en las revistas más importantes de la época. Ella estuvo participando activamente desde la década de 1730 hasta su muerte temprana en 1749.

Desafortunadamente, y a pesar de su trabajo, ella es más conocida por ser la amante de Voltaire. Su alma de gran científica y pensadora que ganó por méritos propios, quedó en un segundo lugar ante la historia. Es por ello que hemos querido escribir sobre ella. Esperamos haber hecho justicia.

De niña, Èmilie, recibio una buena educación. Junto con sus hermanos aprendió esgrima, equitación, gimnasia y, a los doce años, hablaba latín, italiano, griego y alemán. A temprana edad, ella quedó fascinada por la ciencia y las matemáticas y su padre, alentando su búsqueda de conocimiento, consiguió que pudiese hablar de astronomía con Fontenelle, la secretaria de la Academia de Ciencias francesa y una conocida suya, cuando solo tenía diez años. En cambio, se desconoce si su madre estaba tan feliz con su educación, ya que algunas fuentes indican que quería enviarla a un convento; pero otras alegan que la alentaba a estudiar.

Èmilie tenía talento y cuando era adolescente usaa sus habilidades matemáticas para diseñar estrategias para ganar a los juegos en los que participaba.  ¡Quería conseguir así dinero para poder comprar libros! En 1725, cuando tenía dieciocho años, se casó con el marqués Florent-Claude du Chatellet-Lomont, como la mayoría de la nobleza, este matrimonio se pactó. Después de dar a luz a tres hijos, la pareja decidió separarse y ella volvió a reanudar sus estudios de matemáticas en 1733. Una época en la que se consintió que tanto hombres como mujeres tuvieran amantes en Francia, y durante la que ella tendría tres antes de conocer a Voltaire, amante por el cuál ella debe su fama (desgraciadamente).

Su primer profesor fue el matemático, astrónomo y físico Pierre du Maupertuis, miembro de la Academia de Ciencias y estudiante de Johann Bernoulli, así como un seguidor de las ideas de Newton. Las matemáticas no eran el fuerte de Maupertuis, así que en 1735 Du Chatelet recurrió a Alexis Clairaut para obtener más formación en matemáticas. Clairaut fue un prodigio matemático más conocido por la ecuación de Clairaut y el teorema de Clairaut.

Fue entonces cuando conoció a éste célebre amante, y tras entablar amistad con Voltaire alrededor de 1733, invitó a Voltaire a vivir con ella en su residencia rural en Cirey-sur-Blaise, Haute-Marne, y se convirtieron en compañeros de vida. Entonces estudiaría física y matemáticas, y publicó artículos científicos y traducciores. Los años que pasó con Voltaire en su propiedad fueron algunos de los más productivos de su vida. Trabajaron duro juntos, ella ayudó con los trabajos de Voltaire (1736) sobre Newton, aunque no se le atribuirían a ella esos méritos.

Emilie du Chatelet

Una de sus obras más famosas fue su Dissertation sur la nature et la propagation du feu, que presentó en  la Academia de las Ciencias en 1737 para el Grand Prix. No conseguiría ganar, pero fue publicada en 1744, y se transformaría en la primera mujer en recibir este honor.  Su trabajo se basaba en una investigación propia sobre el fuego, y describe, entre otras cosas, lo que se conoció más tarde como luz infrarroja.

Su segunda publicación fue Institutions de physique, unas lecciones de física publicadas en 1740. Fue presentado como una guía de nuevas ideas en ciencia y filosofía para su hijo de trece años, en el que, entre otras cosas, discutió la naturaleza del espacio y el tiempo, así como la comprensión de los fenómenos naturales asociados con la gravedad. En esta obra trató de explicar y reunir las ideas de los principales pensadores de la época, como las doctrinas de Descartes, Leibniz y Newton.

Èmile también aclararía los conceptos de energía y conservación de la energía en uno de sus experimentos más importantes.  Siguió un experimento del físico holandés Willem’s Gravesande, donde arrojó bolas de plomo en un lecho de arcilla, arrojando resultados que deducían que esa energía era proporcional a mv^2, tal como lo había escrito el propio Isaac Newton y Voltarie anteriormente. Ésta publicación le honró un lugar como miembro de la academia de ciencias en Bolonia en 1746.

El mismo año de su muerte, que sucedió de forma temprana, había terminado una de sus obras más reconocidas. Se trataba de la traducción de la obra de Isaac Newton con sus propios comentarios en francés. Una edición incompleta de su trabajo aparecería en 1756, y en 1759 se publicaría completa; gracias a su amigo y antiguo maestro Clairaut. Esta traducción contendría sus propias conclusiones sobre mecánica y principios energéticos y, hasta el día de hoy, es la traducción al francés de esta obra más importante…

Fuentes:

Projectvox

Scientificamerican.com

Agnesscott.edu

Wikipedia

Mathematician of the Week: Émilie du Châtelet

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